domingo, 19 de septiembre de 2010

La Melancolía de Haruki Suzumiya - Capítulo 1

Conseguí un puesto en la Escuela de Preparatoria de mi localidad cuando estaba en secundaria.

Y ya he empezado a arrepentirme. Mi nuevo instituto se escondía en lo alto de una colina muy inclinada, e incluso en este calmado clima de primavera, cualquiera de la escuela acabaría empapado de sudor. Parece que no había manera de disfrutar de un simple paseo hasta el instituto.

El pensamiento de que tendría que repetir el trayecto todos los días en los próximos tres años, me hizo sentir más cansada y depresiva. Me había quedado dormida aquel día, e iba golpeándome mentalmente por no estudiar más. Si lo hubiera echo, podría haber entrado en una escuela mejor, o simplemente en una que no estuviera situada en la cima del Monte Everest (Supongo que por eso la gente de las historias inventan máquinas del tiempo...). En conjunto, era un poco depresivo.

Es por eso que yo era la única persona con cara deprimida durante la aburrida y nada necesaria ceremonia de bienvenida. Todo el mundo tenía esa cara de "empezar un nuevo camino"; ya sabéis, esa ridícula mezcla de esperanza e incertidumbre que todo nuevo estudiante lleva cuando entra en una nueva escuela. No era lo mismo para mí - un montón de gente de mi antigua escuela también se habían transferido aquí, también un par de amigas. Así que no sentía nada que me preocupara.

Todos los chicos llevaban chaqueta, pero las chicas teníamos que llevar el típico uniforme de marinera. Una combinación extraña, pensé. Tal vez el director tuviera alguna clase de fetiche con los uniformes de marinera... Si hubiera estudiado más, a lo mejor no tendría que llevar algo que parece directamente sacado de un juego de pervertidos... a lo mejor, podría hacer una solicitud, junto a las demás chicas... No, demasiado trabajo.

Mientras meditaba si eso tenía importancia, la monótona charla del profesor acabó, y yo y mis no tan dispuestos nuevos compañeros íbamos a nuestra aula designada, la 1-5.

Nuestra tutora, Okabe-sensei, esbozó una prácticada-delante-del-espejo-varios-días sonrisa cuando comenzó su presentación. Nos dijo que era la profesora de Educación Física, y la entrenadora del equipo de Balonmano. Entonces mencionó que ella había conseguido un gran puntuaje en el equipo de Balonmano cuando estaba en el instituto, y que el equipo de Balonmano actual carecía de miembros, por lo que tenías garantizada una posición si te unías, y que Balonmano era el mejor deporte en el mundo, porque puedes tener diversión... Y justo cuando pensaba que mi cerebro estallaría si volvía a escuchar algo relacionado con el Balonmano, parece que la profesora se quedó sin cosas que decir.

Así que, después de un silencio un poco incómodo, exclamó:

"Bien, ¡preséntense!"

No podría decir que fuera un evento fuera de lo común; era bastante típico eso de presentarse en las nuevas clases, así que no me sorprendió. Uno a uno, la gente de la izquierda de la clase se levantó e hizo una presentación para el resto. Ya sabéis, la presentación básica -su nombre, la escuela de la que venían, y algo 'interesante' sobre ellos; hobbies o comidas favoritas... esas cosas. Algunas personas simplemente murmuraban sus presentaciones; otros estaban totalmente relajados. Algunos incluso dijeron chistes malos para intentar aliviar la tensión del ambiente.

Al mismo tiempo, mi turno se acercaba más y más. Estaba un poco nerviosa, ¿sabéis?

Después de haber terminado mi bien-pensada-y-de-mínima-duración presentación, sin trabarme demasiado con las palabras, me senté, saboreando la sensación de haber terminando una tarea desagradable, pero necesaria.

Creo que nunca olvidaré los siguientes minutos en toda mi vida.

La persona detrás mío se levantó para presentarse, y empezó con las palabras que deberían ser los tópicos de conversación aquí, en la Escuela del Norte, desde hace mucho tiempo.

"Mi nombre es Suzumiya Haruki" dijo, con una voz limpia y nítida "De la Escuela del Este"

Hasta ese punto, su presentación había sido totalmente normal, así que no me había dado la vuelta para mirarle. Miraba fijamente hacia delante y escuchaba su voz.

"No estoy interesado en los insignificantes humanos. Si hay algún alien, viajero en el tiempo, fantasma, o alguien con poderes paranormales aquí, ¡venid conmigo! Eso es todo"

Eso hizo que me diera la vuelta.

Detrás de mí había un tipo de pelo largo, negro, hasta poco más del cuello y una mirada desafiante en su rostro ligeramente angular. Miró de nuevo a los embobados estudiantes, con ojos llenos de determinación y los labios ligeramente fruncidos.

Recuerdo que me dejé deslumbrar por su blanca garganta. Delante mío había una impresionante belleza.

Haruki dejó que su mirada se extendiera por toda la case, como si alguien -nadie- se atreviese a desafiarlo, después de detenerse a mirarme un momento (yo estaba impresionada y con la boca medio abierta), después de sentarse de nuevo sin una sola sonrisa.

¿Este tío iba en serio?

Nadie sabía como reaccionar; probablemente sus mentes estaban a reventar de preguntas.

"¿Se supone que hay que reírse?"

Nadie lo sabía.

En realidad, él no estaba tratando de ser dramático o divertido. Cuando se trataban de cosas de este estilo, Haruki nunca bromeaba. Siempre hablaba en serio. Lo aprendí por las malas, más tarde, así que no me equivoco.

Las hadas del silencio revolotearon durante unos treinta segundos antes de que Okabe-sensei, obviamente nerviosa, hiciera un gesto al siguiente y lograse romper la gélica atmósfera.

Y así nos conocimos.

De verdad os digo, que espero que solo fuera una coincidencia.

Habiendo capturado la atención de todos el primer día, Haruki fue relativamente tranquilo a partir de entonces, tomando el puesto de un estudiante de preparatoria como otro cualquiera.

En realidad, a eso es a lo que llaman 'la calma antes de la tormenta'.

Todo el mundo en esta escuela venía de uno de los institutos de secundaria de la ciudad -gente de grado medio, básicamente. Así que, lógicamente, un par de chicos de nuestra clase había ido a la misma escuela que Haruki, y podrían informarme de qué iba a hacer exactamente. Por desgracia para mí, no conocía a ninguna persona de la Escuela del Norte, y nadie tuvo la buena intención de iluminarme. Así que, un par de días después de aquella explosiva presentación, batí el Récord del Mundo de estupidez. Le hablé a Suzumiya Haruki.

Mi desafortunada cadena de dominó había empezado a caer, ¡y yo había sido la idiota que había tirado la primera ficha!

Veréis, cuando Haruki se sentaba ahí, en silencio, en su sitio, parecía otro estudiante de preparatoria totalmente normal. Además, parecía bastante interesante, y mientras mi sitio estuviera justo delante de él, pensé que no estaría mal hablarle. ¡Qué ingenua! ¡Alguien debería haberme abofeteado justo ahí!

"Hey"

Dije, de forma casual, girándome para mirarle con una iluminada sonrisa en mi cara.

"Esas cosas que dijiste en tu presentación... ¿Iba en serio?"

Con las manos cerradas en su pecho y los labios apretados, Suzumiya Haruki mantuvo su postura, y entonces me miró directo a los ojos.

"¿Qué 'cosas que dije en mi presentación'?"

"Las cosas sobre aliens."

"¿Es que tú eres un alien?"

Parecía muy serio.

"No, pero-"

"Si no lo eres, ¿por qué me hablas?"

"P-por nada..."

"Para eso no me hables. Qué pérdida de tiempo."

Su mirada era tan fría que me encontré tartamudeando 'lo siento' antes de darme cuenta. Suzumiya Haruki apartó su vista de mí, y, con desdén, frunció el ceño.

Me devané los sesos para dar una respuesta adecuada, pero ya no podía pensar en nada que decir, sobre todo después de que me llamase "pérdida de tiempo". No es como si no hubieran habido antes chicos que me tratasen así, pero viniendo de alguien como él... Afortunadamente, Okabe-sensei entró y me salvó de tener que pensar por más tiempo.

Justo al girar la cabeza hacia la clase, me dí cuenta de que algunas personas me miraban con curiosidad. Cuando nuestros ojos se encontraban, cada persona tenía el mismo tipo de expresión en la cara, algunos incluso asentían con la cabeza, como para darme sus condolencias.

Me sentí poco incómoda. Fue después cuando me enteré de que todos ellos venían de la Escuela del Norte

Dado que mi primer encuentro con Haruki terminó horriblemente, me figuré que sería mejor no involucrarme con él después de todo. Pasó una semana sin que ocurriera nada para hacerme cambiar de opinión.

Pero solo porque me dí cuenta de que Haruki trataba igual a todos los demás; algunos de ellos habían intentado cegarse totalmente a él. Otros habían intentado entablar conversación con este chico de cejas permanetes, feroz fruncida de ceño y ceñudo llamado Haruki.

Tenía que apestar ser de ellos.
Mucha de esa gente eran obsesivos-del-deporte. Supongo que estaban buscando a alguien alto y corpulento, como Haruki. Les hubiera ido bien si Haruki fuera un obsesionado de los deportes.

"Hey, ¿viste el partido de anoche? ¡Pasó una hora sin que marcaran un gol!"

"No"

"¿Eh? ¿Por qué no?"

"No lo sé"

"Aw, qué mal. Deberías ver el partido de la próxima semana. He oído que van a—"

"Cállate. Me molestas"

... más o menos así era como ocurría.

¿No podía responder "no" y dejar esa perfecta cara seria? No, tenía que mostrar su impaciencia en su rostro y su voz, dejando que sus víctimas pensaran que eran ellos los que habían echo algo malo. Al final, solo podían decir "Ya... veo... Yo solo..." antes de escabullirse con los hombros caídos, y preguntándose a ellos mismos: "¿He dicho algo raro?"

Estate tranquilo. No eras tú el extraño. Definitivamente, el raro aquí era Haruki.

A pesar de que no me importa comer sola, me imaginé que si me vieran sentada sola me marcarían como una perdedora que no le gustaba a nadie. No estoy diciendo que sea por eso, pero cuando llegaba la hora del almuerzo, me sentaba con Kunikida, mi amiga de la escuela secundaria, y una estudiante de la Escuela del Este, llamada Taniguchi, que se sentaba cerca de mí.

Un día, el tema de Suzumiya Haruki salió a la luz.

"¿Intentaste hablar con Suzumiya-kun?" Preguntó Taniguchi, con una sonrisa engañosamente inocente en su cara. Asentí.

"¿Entonces él dijo algo extraño y no supiste como reaccionar?" Coninuó.

"Eso pasó"

Taniguchi se llevó su huevo duro en rebajas a la boca, masticó y dijo: "Bueno, no podría estar interesado en ti de todas formas, teniendo en cuenta tu figura. ¡Sinceramente, deberías darte por vencida! Ya deberías haberte dado cuenta de que él no es... bueno, ya sabes. No es normal.

¿Perdón?

"He estado en su clase tres años consecutivos; sé como es"

Usó esa linea como paso para darme un discurso.

"Siempre hace las cosas más raras. Pensé que había madurado al entrar en la Preparatoria, pero parece que no. Oíste lo que dijo en su presentación, ¿no?"

"¿Te refieres a las cosas de los aliens?"

Kunikida, que estaba ocupada quitando pequeños huesos de su pescado frito, se unió a la conversación.

"Si, esas cosas. Ya en la secundaria, siemprep decía y hacía toneladas de cosas extrañas. Por ejemplo, lo del vandalismo"

"¿Qué pasó?

"¿Sabes esa cosa que se usa para hacer las lineas en las canchas de deportes? Um... ¿cómo se llamaba?... Como sea, alguien se metió en la escuela por la noche y usó el... como-se-llame... para dibujar un gigantesco símbolo en centro del campo.

Taniguchi tenía una impecable sonrisa en su cara— posiblemente estaba recordando el incidente.

"Fue algo sorprendente. Ir a la mañana por la mañana, y encontrar gigante triángulos y círculos garabateados por todo el suelo. No tenía ni idea de lo que era, así que fui al cuarto piso para tener una mejor visión, pero no tuve suerte y no logré saber qué diablos era"

"Ah, creo que he oído sobre ello" Dijo Kunikida. "¿No había una noticia en los periódicos sobre ello? Incluso hay una foto aérea. Parecía una de las cosas de Nazca..."

No recuerdo haber oído nada sobre ello.

"Oh, sí, vi ese artículo." Taniguchi otra vez. "El título era algo como 'Misteriosas Bandas Callejeras Atacan Una Escuela Secundaria Por La Noche' ¿no?. Bueno, lo importante es... ¿sabéis quién lo hizo?"

"Él, ¿verdad?"

"Fue lo que dijo, así que supongo que tiene que ser él, ¿no? Naturalmente, fue llevado a la oficina del director. Todos los profesores estaban allí, preguntándole por qué lo había echo"

"¿Y por qué lo hizo?"

"No tengo ni idea" Respondió rotundamente Taniguchi, mientras trataba de tragar un poco de arroz. "Oí por ahí que se negó a decir nada. Ya sabéis como es, se niega a decir nada que no considere importante. Alguien dijo que dibujó el símbolo para llamas OVNIS, otro dijeron que era un símbolo mágico usado para invocar monstruos, o que estaba intentando abrir un portal a otro mundo, esas cosas... Hubo un montón de rumores, pero él seguía negándose a hablar, así que nadie lo supo. Aún es un misterio."

En mi mente, pude imaginar a Suzumiya Haruki dibujando aquellas lineas blancas en el cemento por la noche, con una expresión loca en el rostro. Probablemente tenía preparado la máquina y los polvos de antemano, y los dejó en la sala de almacenamiento; a lo mejor hasta usó una linterna. No pude evitar imaginarle bajo el cielo y la luz amarilla de las farolas, mirando el cielo con expresión muy serena y trágica, con la cabeza mirando hacia el cielo, esperando, fantaseando... creyendo...

No, seguramente solo era mi rara imaginación.

Probablemente estuvo totalmente serio en la convocatoria, o lo que fuera. ¿A lo mejor quería llamar a algo con lo que pelear? Y cuando vio que no aparecía nada, probablemente se quedó desmoralizado... haciéndose aburrido, o incluso melancólico. Bueno, es simple especulación, por supuesto...

"¡No fue lo único que hizo!" Dijo Taniguchi, aún devorando su almuerzo. "Una vez, fuimos a clase para descubrir que todos nuestros pupitres habían sido movidos, y habían estrellas pintadas por todo el techo. Otra vez, iba por toda la escuela colocando O-fuda por todar partes... ya sabes, esos talismanes de papel chinos... No tengo ni idea de qué pasaba por su cabeza.

Suzumiya Haruki no estaba en la clase en aquél momento, de lo contrario no hubiéramos podido tener esa conversación. Aunque tuve la sensación de que incluso si hubiera estado allí, no le hubiera importado. Generalmente dejaba la clase en cuanto empezaba el almuerzo, volvía cuando acababa el segundo y no traía la comida, así que asumí que simplemente se iba a la cafetería a comer. Pero no se tarda una hora entera en comer, ¿no? A lo mejor comía mucho... empecé a pensar en eso, él nunca estaba en el salón en los cambios de clase. ¿A dónde demonios iba?

"¡Además, también es muy popular con las chicas!"

Taniguchi guiñó un ojo.

"Es atlético, inteligente, y muy lindo tambiém. Incluso estando totalmente loco, si cierra la boca, no se ve tan mal."

"¿Dónde aprendiste tantos chismes?" Preguntó Kunikida, su lonchera estaba tan llena como la de Taniguchi.

"Hubo una época en la que empezó a salir con chicas al azar, sin parar. Por lo que he escuchado, la relación que más duró fue una semana, y la más corta acabó apenas cinco minutos después de que se lo pidiera. Y siempre, sin excepciones, era Suzumiya-kun el que rompía. La única razón que daba era '¡No tengo tiempo para los ordinarios humanos!' Si no tienes tiempo, ¿por qué molestarse en empezar, en primer lugar?

Eso de nuevo, eh?

Parecía que Taniguchi hablaba por experiencia propia. Tras descubrir mi mirada, se sonrojó se puso un poco nerviosa.

"Hey, lo he oído de otra gente, ¿vale? ¡De verdad! E-Es solo que, por alguna razón, ¡empezó a pedírselo a cualquiera! Pero en el tercer año todo el mundo se había dado cuenta y empezó a alejarse de él, así que no se lo pidió a nadie más. De todas formas, tengo la sensación de que va a pasar lo mismo en la Preparatoria, así que... ¡Te lo advierto ahora! ¡Mantente alejada de él! No te molestes; date por vencida. Es una advertencia amistosa de alguien que ha estado en su clase durante años."

No hay por qué darse por vencida, Taniguchi. No estoy interesada en él, de todas formas. Además, ¿estaría interesado en alguien como yo?

Taniguchi puso su lonchera, ahora vacía, en su mochila y dejó escapar una risita aguda. "Si hay un chico que desearía que me eligiera, sin embargo, sería Asakura Ryou."

Taniguchi asintió con la cabeza hacia un chico de chicos, un par de mesas delante. En medio del cúmulo, con una sonrisa tranquila y agradable, estaba Asakura Ryou.

"En lo que a mí respecta, está entre los tres mejores chicos de nuestro año."

"¿Has checkeado a cadaa uno de los chicos de primer años del instituto?" Pregunté.

"Oh, claro. Los agrupo en categorías, de la A a la D, y créeme, solo pongo atención a los chicos A. ¡Solo se pasa una vez por la vida de un escolar! ¡Quiero divertirme todo lo que pueda!" Rió.

"Entonces, ¿Asakura-kun es un A?" Preguntó Kunikida.

"¡Es un AA+! Vamos, solo mírale la cara, su personalidad... ¡tiene que ser de primera clase! ¡Por si fuera poco, también tiene un buen culo!"

No necesitaba oír eso.

"Oh, ¿el tipo de persona que realmente recuerda tu cumpleaños?" Fue la pregunta de Kunikida.

Argt. Estoy rodeada de idiotas.

Bueno, a pesar de que no te creas ni la mitad de las tonterías que diga Taniguchi, Ryou Asakura era, en efecto, un chico que destacaba de una manera diferente a como lo hacía Haruki Suzumiya.

Para empezar, era guapísimo. También era bastante agradable la forma que tenía de estar siempre sonriendo. Segundo, Taniguchi seguramente tuviera razón en lo de su buen carácter. A estas alturas, ya no había nadie lo suficientemente perseverante como para intentar hablar con Haruki Suzumiya. La única persona que no se había desanimado tras ese rudo recibimiento y que seguía intentándolo era Ryou Asakura. Tenía el temperamento de un delegado de clase. Tercero, a juzgar por las respuestas que daba en clase, parecía ser bastante listo demás. Podías tener la garantía de que cualquier pregunta que se le formulase sería respondida correctamente. Un estudiante que cualquier profesor desearía tener. Cuarto, era también popular entre las chicas. Había pasado solo una semana desde que empezó la escuela, y ya se había convertido en la figura principal del grupo de chicas de la clase. Definitivamente, tenía el carisma suficiente para atraer a las masas.

Si pusieras a elegir entre él y Haruki Suzumiya, con sus fruncimientos perpetuos y su manera incomprensible de pensar, todos elegiría a Ryou. Incluso yo, creo. De todos modos, los dos estaban fuera del alcance de Taniguchi.

Todavía era Abril. Haruki Suzumiya aún no había puesto en escena su gran actuación. Lo cual significaba un mes de relax para mí. Tendría aún casi un mes antes de que Haruki empezara con sus locuras.

Sin embargo, he de aclarar que ya empezaba a ver algunas de las excentricidades de Haruki durante este periodo.

Por ejemplo, excentricidad número uno.

Sus accesorios cambiaban cada día. Pude encontrar una especie de patrón después de observarlo durante un tiempo. Los lunes, Haruki aparecía con su largo y suave pelo en su cuello de manera natural. Al día siguiente, aparecía con una coleta baja, perfecta desde cualquier ángulo que la mirases. No podría soportar la perfección con la que estaba hecha y como le quedaba tan bien. Pero al siguiente día, venía a la escuela con el pelo suelto de nuevo, pero decorado con dos trabas. Luego al siguiente día serían tres trenzas decorándole el pelo. Y el viernes, tenía ya cuatro trabas colocadas aleatoriamente por la cabeza, algunos con lacitos, una imágen realmente curiosa.

Lunes=0, Martes=1, Miércoles=2...

A medida que pasaban los días, el número de decoraciones iba incrementando. Después de resetearse el lunes, iba subiendo una por día hasta el viernes. No tengo ni idea de lo que significaba. Siguiendo el patrón, el domingo debería estar con seis pinzas. Me pregunto qué pinta tendría los domingos. Me hubiera encantado verlo.

Excentricidad número dos.

Los chicos y las chicas se separaban para la clase de gimnasia. Así, las clases 5 y 6 se combinaban. Las chicas nos cambiábamos en las clases impares, y los chicos se iban a las pares. Así que al acabar la última clase antes de gimnasia, los chicos cogían sus cosas y se iban a la clase 6.

Y esto era lo que ocurría, Haruki Suzumiya ignoraba el echo de que las chicas nos cambiáramos en esa clase y empezaba a quitarse el uniforme.

Luego lo tiraba y se ponía la ropa de deporte con una expresión de total indiferencia, mirando al grupo de chicas como si se tratasen de calabazas o patatas.

En ese momento, las chicas completamente embobadas, incluyéndome a mi, éramos echadas a empujones de nuestra propia aula por Ryou Asakura.

Parece ser que luego, Ryou Asakura, junto con los otros chicos, intentaron hacer entrar en razón a Haruki. Pero claro, no consiguieron nada. Haruki continuó cambiándose sin imnutarse en la clase que no le pertenecía. Por eso cuando la campana sonaba al final de la clase de antes de gimnasia, las chicas éramos obligadas -por orden de Ryou Asakura- a dirigirnos a la clase no-nuestra.

Pero dios, estaba tan bueno... Quiero decir, continuemos.

Excentricidad número tres.

Haruki fundamentalmente desaparecía de la clase durante los cambios. Y una vez que terminaba la clase, salía disparado del aula con su mochila. Al principio, pensaba que se iba directo a casa, pero al parecer no. Para mi sorpresa, él se unió temporalmente a una enorme cantidad de clubs de la escuela. Podías verlo jugar con los miembros del club de básquet para justo al día siguiente encontrártelo cosiendo una funda de almohada en el club de confección. Incluso estuvo en el club de béisbol, así que parecía estar asegurarse de no dejarse ninguno. Todos los clubs de deporte sin excepción trateron por todos los medios que permaneciera en su club. Ignorando sus peticiones, él seguía uniéndose arbitrariamente a un club diferente cada día. al final, acabó por no unirse a ningún club.

¿Pero qué es lo que intentaba conseguir?

Como consecuencia, el rumor de "un extraño chico de primero" se extendió como un incendio por todo el colegio. Necesitó tan solo un mes para que todas y cada una de las personas relacionadas con el instituto supera de Haruki Suzumiya. A principios de Mayo, llegamos al punto en el que había todavía gente que no sabía el nombre del director, pero que todos conocían el nombre de Haruki Suzumiya.

Envueltos en medio de todo este barullo- bueno, en realidad Haruki era el único envuelto en eso- llegamos al mes de Mayo.

Tengo más fe en que alguien acabe descubriendo a un plesiosaurio en el lago Biwa que en la existencia del destino. Pero si realmente hay un destino que afecta a las vidas de los humanos desde algún lugar desconocido, supongo que fue entonces cuando mi rueda del destino empezó a girar. Estoy convencida de que alguien ahí arriba había reescrito mi destino sin mi consentimiento.

El primer día después de la Golden Week, me di cuenta de que había perdido la noción del día de la semana en que estábamos mientras sufría subiendo por la cuesta de la colina, empapada de sudar achicharrada por este anormal calor de Mayo. ¿Pero qué le pasa a este planeta? ¿Es que ha cogido la fiebre amarilla?

"Ey, Kyonko"

Alguien me golpeó por detrás. Era Taniguchi.

Con la chaqueta del instituto colgando del hombro, el lazo semi-desatado y una sonrisa embutida en su cara.

"¿Has ido a algún sitio durante la Golden Week?"

"He ido con mi hermano a ver a mi abuelo"

"Que cutre"

"¿Y tú qué?"

"Trabajar todo el tiempo"

"¿Y eso es mejor?"

"Kyonko. Una estudiante de secundaria no debería estar haciendo de niñera de su hermanito en un viajecito de visita a sus abuelos. Deberías de actuar como una estudiante mayor.

Por cierto, por Kyonko se refiere a mi. Por lo que recuerdo, fue uno de mis tíos el que empezó a llamarme así. Fue unos cuantos años atrás, cuando hacía bastante que no nos veíamos. Cuando me vio, él dijo "Oh, Kyonko-chan. cuanto haas crecido". Lo cual fue un inesperado cambio de mi nombre. Después de oír eso, mi hermano creyó que fue divertido y empezó a llamarme "Kyonko-chan". Algunas amigas que vinieron a casa le oyeron llamándome así, y desde entonces mi apodo ha sido el de Kyonko. Maldita sea. Ella solía llamarme "Onee-chan" antes de eso. Vaya hermanito que tengo.

"Es una tradición familiar anual la de que todos los sobrinos nos reunamos en la Golden Week"

Y tras esa indiferente respuesta, seguí subiendo por la cuesta. La sensación del sudor goteando por mi cuello era bastante desagradable.

Taniguchi siguió hablando alegremente sobre algo de un chico guapo que había conocido en el trabajo y de cuanto dinero había ahorrado para poder gastarlo de compras. Esto es el tipo de cosas más inútiles sobre lo que podrías hablar con alguien, igual que cuando explicas tus sueños o hablas sobre tu mascota.

Mientras escuchaba sobre sus tres diferentes escenarios posibles para una cita con su inexistente novio, llegamos al gin a la entrada del instituto.

Cuando entré a clase, vi que Haruhi ya se encontraba en su sitio justo detrás del mío, mirando ausente por la ventana. Tenía en el pelo dos lazos pegados como con pegamento, lo que me hizo pensar "Ah, dos significa que es miércoles". Y, con esa afirmación tomé asiento. Y luego, posiblemente fui poseída por algún demonio. No se me ocurre ninguna otra explicación. antes de que me diera cuenta, estaba hablando con Haruki Suzumiya.

"¿Te cambias cada día de peinado como contramedida contra los aliens?"

Haruki volvió la cabeza hacia mí como si de un robot se tratase y me miró fijamente con su perpetua expresión seria. Teniendo en cuenta que era más o menos dos cabezas más alto que yo, acojona y todo.

"¿Cuándo te has dado cuenta?"

Sonaba como si le estuviera hablando a una piedra del camino.

"Hmm... Hace poco"

"Ya veo"

Haruki apoyó su barbilla sobre la mano, parecía como si ya estuviera harta de eso.

"Creo que cada día de la semana tiene una imagen asociada"

Esa sería la primera vez que mantendríamos una conversación.

"Según los colores, Lunes (Luna) sería amarillo, Martes (fuego) sería rojo, Miércoles (agua) sería azul, Jueves (madera) sería verde, Viernes (oro) es dorado, Sábado (tierra) es marrón claro y Domingo (Sol) es blanco"

Creo que ya sé a donde intenta llegar.

"Así que con números, ¿Lunes sería cero y el Domingo el seis?"

"Ahá"

"Para mí el Lunes es más bien como el uno"

"Nadie ha pedido tu opinión"

"...Oh, claro"

Haruki siguió mirándome como si hubiera encontrado algo raro en mi cara. Estuvo así lo suficiente como para que empezara a sentirme incómoda.

"¿Nos habíamos visto antes? ¿Hace mucho tiempo?"

Preguntó

"No"

Le contesté. Y con la entrada en clase de Okabe-sensei, esta conversación llegó a su fin.

Este fue el detonante. Nada particularmente importante, pero este fue sin duda el desencadenante. Además, Haruki solo estaba en el aula durante las clases, así que el único momento en el podía hablar con él era justo antes de las clases. Y no se puede negar de que el hecho de que me siente justo delante de él proporciona la situación ideal para empezar una situación casual con él.

De todos modos, una respuesta seria de Haruki era una sorpresa. "¡Cállate! ¡Idiota! ¡Déjame en paz! ¿A quién le importa eso?" eran las respuestas que me esperaba. El hecho de que haya hablado con ella de algún modo significa que probablemente me pase algo raro.

Por eso, cuando al día siguiente Haruki no apareció con las tres trenzas que tocarían según el patrón, sino con su precioso y largo pelo cortado, me quedé bastante molesta. Quiero decir, ¿que se lo haya cortado justo al día de que hablara de él no es un poco precipitado? ¿Eh?

Tras preguntarle, Haruki contestó,

"En realidad, no"

Como era habitual, contestó con tono irritado sin mostrar en realidad qué es lo que pensaba. No tenía intención de contarme el por qué se cortó el pelo.

Bueno, tampoco esperaba más.

"¿En serio has intentado unirte a todos los clubs?"

Después de esto, hablar con Haruki en el corto espacio de tiempo que hay antes de una clase se volvió algo cotidiano. Al ver que nunca reaccionaba hasta que yo no empezase la conversación, y teniendo en cuenta que si hablabas sobre lo que hacen por la tene o sobre el tiempo recibías su reacción de "eso es rematadamente aburrido", tenía que escoger cuidadosamente el tema de conversación.

"Dime si encontraste alguno divertido. Sería útil saberlo"

"Ni uno"

Fue su respuesta inmediata.

"Absolutamente ni uno"

Tras repetirlo, Haruki exhaló como el aleteo de una mariposa. ¿Se supone que fue un suspiro?

"Esperaba algo mejor después de entrar en el instituto, pero no es muy diferente de cómo era en la secundaria. A lo mejor he entrado en el instituto equivocado"

¿Qué criterio sigues para escoger un instituto?

"Los clubs de deportes y arte son tan normales... Con tantos clubs, pensé que habría uno lo suficientemente raro para mi"

¿Cómo exactamente decides si es raro o nomal?

"Cualquier club que me guste será raro. Los demás son normales. ¿No es obvio?"

Claro. Es Obvio. Es la primera vez que oigo algo así.

"Hmph"

Se puso a mirar a otro lado, y así acabó la conversación de hoy.

En otro día.

"He oído un rumor"

"Seguramente algo insignificante, ¿me equivoco?"

"¿Es verdad que has cortado con todas las chicas a las que les has pedido salir?"

"¿Qué te da derecho a preguntarme algo así?"

Haruki se quitó el pelo de la frente y clavó en mi sus ojos negros. Dios, cuando su cara no estaba vacía de toda expresión, estaba llena de irritación.

"¿Te lo ha contado Taniguchi? No puedo creer que siga estando en la misma clase que ella. A lo mejor es una acosadora"

"Eso lo dudo" Creo

"No sé qué es lo que has oído, pero es igual. Seguramente sea cierto"

"¿No hubo ni una sola chica con el que quisieras salir seriamente?"

"Ninguna de ellas era lo suficientemente buena" Eso suena un poco machista

Parece ser que tenía el hábito de abusar de la palabra "ninguno"

"Todas y cada una de ellas eran ridículamente convencionales. Si les preguntaba a donde querían ir, simplemente querían ir al frente de la estación y hacer algo rutinario como ver una película, ir de compras o a un parque de atracciones. Luego comíamos en algún sitio de comida rápida. Paseábamos por ahí, tomábamos algo y adiós, hasta mañana. ¿Y ya está?"

Se supone que eres un chico, si no te gustaba podrías haber decidido tú lo que hacer. Y la verdad, me preguntaba qué encontraba de malo en eso, pero mantuve la boca cerrada. Si Haruki creía que había algún problema, entonces sea como sea, tenía que haber algún problema.

"¿Y qué te parece que algunas me lo pidieran por teléfono? ¡Las cosas importantes se dicen a la cara!"

Mientras trataba de imaginar como se sentiría una inocente chica que seguramente se encontraba terriblemente nerviosa por hacer una confesión tan importante -al menos para ella- mientras era observada como si de un insecto se tratara, decidí seguirle la corriente.

"Bueno... ¿tú crees? Yo seguramente llamaría desde algún sitio y se lo diría"

"¡Eso no es lo importante!"

¡Deja de contradecirte! ¿Lo es o no lo es?

"El problema es que no hay ningún ser humano que valga la pena en este planeta. Sinceramente, me pasé la mayor parte del tiempo en secundaria irritado"

Sigues pareciendo irritada. Aunque creo que me alegro por ti, eres el primer hombre que conozco que no se pasa el día oliéndole el culo a las chicas.

"¿Entonces qué clase de chica te gusta? ¿Quizás un alien?"

"Un alien. O algo parecido. En realidad basta con que no sea un humano ordinario, no importa si es chico o chica"

¿Por qué estás tan obsesionado con los no-humanos? Después de preguntárselo, Haruki me miró como si estuviera hablando con la más tonta de las retrasadas.

"¿No es así más divertido?"

Supongo... puede que tenga razón.

No voy a discutir en contra de las opiniones de Haruki. No me importaría que un hermoso y misterioso estudiante de intercambio fuera en realidad medio alien medio humano. Y si esa idiota de Taniguchi, que estaba por ahí cerca sentada y espiándonos, fuera en realidad una investigadora del futuro, sería muy interesante. Y si Ryou Asakura, que por algún motivo estaba sonriendo hacia aquí, tuviera algunos poderes sobrenaturales, entonces la vida en la escuela sería mucho más divertido.

Pero todo esto es imposible. Los aliens, viajeros del tiempo y los poderes paranormales no existen. E incluso si existieran, no aparecerían justo delante de nosotros. En serio, no hay ninguna posibilidad de que alguien se te acerque y se presente sonriendo "Hey, ¿sabes? En realidad soy un extraterrestre", sin motivo aparente.

"¡Es por eso!"

Haruki gritó, al tiempo que se levantaba, tirando la silla al suelo. Toda la clase se giró hacia nosotros. Honestamente, debía de parecer que me acosaba o algo así, ya que no podía dejar de sentirme minúscula e indefensa a su lado.

"¡Por eso me estoy esforzando tanto!"

"¡Lo siento, llego tarde!"

La profesora de gimnasia Okabe-sensei, con un aspecto radiante y alegre, entró en clase casi sin aliento, cuando observó a Haruki, de pie con el puño alto y la cabeza erguida, y a toda la clase observándolo, entonces se quedó pareada, todo desconcertada.

"Ah... La clase va a empezar"

¿Es que no le importaba que una indefensa alumna pareciera a punto de ser atacada por un monstruo de pelo marrón que le sacaba dos cabezas de altura?

Haruki volvió a sentarse en su silla  y se quedó mirando a un rincón de su mesa. Fiuu...

Me volví hacia delante, el resto de la clase hizo lo mismo y Okabe-sensei subió a la tarima y se aclaró la garganta.

"Lo siento, llego tarde. Ah... Empecemos la clase"

Y tras haber repetido dos veces lo mismo, volvimos a nuestra rutina diaria. Esta aburrida rutina era probablemente lo que más detestaba Haruki

¿Pero no es así la vida?

Aún así, no podía ignorar ese ilógico sentimiento en el fondo de mi corazón que envidiaba la manera de Haruki de entender la vida.

Él seguía pacientemente esperando una oportunidad para encontrarse con lo extraordinario, algo que yo ya descarté hace tiempo. Y no se puede negar que se estaba moviendo para conseguirlo.

Algo así no cae del cielo de un día para otro, no importa cuanto esperes. En ese caso, tendremos que ir a buscarlo. De ahí las señales en el suelo, las pinturas del techo y los talismanes por todo el colegio.

Dios Santo (¿Todavía se dice eso?)

No sé cuando Haruki empezó a hacer cosas que le hacían parecer chiflado. Pero creo que si él ya llevaba mucho tiempo esperando antes de que se le acabara la paciencia y empezara a realizar estos extraños rituales sin ningún resultado, entonces tendría mucho sentido que siempre fuera con cara de odiar a todo el mundo. ¿No? O puede que no.

"Hey, Kyonko"

Durante el descanso, Taniguchi vino hacia mí con un a extraña expresión de incredibilidad. Realmente te hace parecer una idiota, Taniguchi.

"Que te den. Olvídalo, de todos modos. ¿Qué truco has utilizado?"

"¿A qué truco te refieres?"

Yo le respondí, mientras recordaba haber oído que la tecnología avanzada no se puede diferenciar de la magia. Apuntando con el dedo al asiento de Haruki, que, como era habitual, ya había dejado libre nada más acabar la clase, Taniguchi dijo:

"Nunca había visto a Suzumiya hablar tanto hasta ahora. ¿Qué le has dicho?"

Ni idea, ¿qué le he dicho? Tengo la sensación de haberle contado lo primero que se me ha venido a la cabeza.

"Es el fin del mundo"

Taniguchi puso una exagerada expresión de asombro. Kunikida apareció por detrás de ella.

"A Kyonko siempre la han gustado los tíos raros."

No digas cosas que se pueden malinterpretar.

"No me importa un pimiento que a Kyonko le gusten raritos o no. Lo que quiero saber es cómo Suzumiya mantuvo una conversación con ella. No puedo aceptarlo"

"Si tuviera que adivinarlo, yo diría que es porque Kyonko es en realidad una chica bastante rara"

"Claro, por supuesto. Una tía que tiene un apodo como Kyonko no puede ser normal. Pero ni aún así"

Dejad de decir Kyonko, Kyonko. Joder, si vais a seguir llamándome por mi estúpido apodo, preferiría mucho más que me llamárais por mi nombre. al menos sí que me gustaría que mi hermanito me llamara "onee-chan"

"A mi también me gustaría saberlo"

Una voz masculina de repente nos interrumpió. Era claramente grave, pero al mismo tiempo dulce. cuando miré hacia arriba, más o menos levantando el cuello lo mismo que tenía que hacer para mirar a Haruki cuando se ponía en pie, me encontré con Ryou Asakura, que llevaba una radiante sonrisa en su cara que nadie podría imitar jamás.

"Suzumiya-san nunca contesta por mucho que me esfuerce en hablarle. ¿Cómo has conseguido hablar con él? ¿Hay algún truco o algo?"

Lo pensé por un rato. O mejor dicho, pretendí hacer que lo pensaba. La respuesta era obvia, después de todo.

"No lo sé"

Asakura rió un poco.

"Hmm... Pero me siento aliviado ahora. Estaba preocupado de que Suzumiya-san continuara aislándose del resto de la clase. Es bueno que haya conseguido hacer una amiga."

Si te estás preguntando pro qué Ryou Asakura se muestra tan preocupado como si fuera el delegado de la clase, es porque es el delegado de la clase. Lo decidimos en la clase de tutoría anterior.

"Amigos, huh..."

Incliné un poco la cabeza. ¿Eso piensas? Yo creo que el estar mirando la malhumorada cara de Haruki todo el tiempo no cuenta como amistad.

"Sigue haciendo lo que sea que hagas para que Suzumiya-san siga abriéndose al resto de la clase. Tenemos suerte de que estemos todos en la misma clase, así podemos ser todos amigos, ¿vale? Cuento contigo."

Cuentas conmigo, huh. Es muy fácil para tí decirlo.

"Si necesito decirle algo, desde ahora te pediré a ti para que se lo digas por mi"

Oye, espera. Yo no soy ningún portavoz ni nada así.

"Venga, por favor"

Incluso juntó las palmas de las manos. Está bien, admito que podía llegar a verse algo femenino, pero aún así no pude más que pronunciar monosílabos como "ah" o "uh", que aparentemente él interpretó como mi aprobación. Y luego, con una sonrisa como un tulipán amarillo, volvió hacia un grupo de chicas (¿sus admiradoras?). El hecho de que todas las chicas del grupito estuvieran mirando hacia aquí fue suficiente para que mis ánimos bajaran un par de niveles más.

"Kyonko, somos colegas, ¿verdad...?"

Taniguchi lo dijo con un sospechoso brillo en los ojos. ¿De qué estás hablando? Incluso Kunikida estaba ahí de pie con los ojos cerrados y los brazos cruzados asintiendo con la cabeza por algún motivo.

Insisto. Estoy rodeada de idiotas.

Al parecer, se decidió en algún momento que había que cambiar cada mes el sitio donde nos sentábamos. El delegado de la clase, Ryou Asakura, iba con una caja de galletas llena de papelitos cuadrados. Yo saqué un excelente sitio al lado de las ventanas que dan al patio, el segundo por detrás de la fila. Y si te preguntas quién sacó el asiento justo detrás mío...

"¿Cómo ha podido pasar?" Fue mi pensamiento. Haruki Suzumiya se sentaba detrás con una cara como si estuviera sufriendo un dolor de muelas.

"Me pregunto si de repente los estudiantes empezarán a desaparecer uno a uno. O quizá encuentren a un profesor asesinado en una clase cerrada"

"Eso suena bastante peligroso"

"Había un club para el estudio de los misterios"

"Oh, ¿y qué tal era?"

"Un chiste. No tuvieron ni un solo encuentro, no hubo nada parecido a un caso. Todos los miembros eran unos frikis de las novelas de misterio. No había ni uno que tuviera dotes de detective."

"Bueno, ¿y qué esperabas?"

"Esperaba mucho más del club de investigación de fenómenos paranormales"

"¿En serio?"

"Pero no era más que una panda de frikis del ocultismo. ¿Qué te parece?"

"Nada de especial"

"Oh, dios. ¡Qué aburrido! ¿Por qué en este instituto no hay ningún club decente?"

"Si no existe, no puedes hacer nada"

"Esperaba que en el instituto hubieran clubs más radicales. Me siento igual de idiota que alguien que planease participar en el campeonato nacional y que al entrar descubriese que no hay club de béisbol."

Haruki observó al cielo con ojos de cocodrilo, como los de un hechicero que se ha preparado para empezar un ritual con cientos de oraciones, y suspiró como el viendo del norte.

¿Se supone que he de compadecerme de él?

Ignorando todo lo demás, Haruki no había acabado de definir aún qué tipo de club sería el que le satisfaría. ¿Es que no se conoce ni a el mismo? Simplemente dijo algo como "quiero hacer algo divertido" ¿Que sería "algo divertido"? ¿Resolver un asesinato? ¿Buscar extraterrestres? ¿Exorcitar demonios? Tengo la impresión de que ni siquiera lo ha decidido aún.

"Si no existe, no puedes hacer nada"

Yo le ofrecí mi opinión.

"Al final, la gente tiene que aceptar lo que tiene delante de sus narices. Si lo piensas, las perosnas que no fueron capaces de hacerlo, fueron los que hacían los descubrimientos o inventos, e hicieron avanzar la civilización. Los aviones se inventaron porque la gente quería volar. Los coches y los trenes se hicieron porque la gente quería mejores maneras de despalzar.se Sin emabrgo, todo esto llegó de un limitado número de personas que disponían de innovadoras ideas y conceptos. En otras palabras, los genios lo hicieron posible. Gente normal como nosotros es mejor que vivamos una vida normal..."

"Cállate"

Haruki me cortó justo cuando cogía carrerilla y miró hacia otro lado. Parecía estar muy de mal humor y, de nuevo, era hasta intimidante. Pero bueno, tampoco era ninguna novedad.

A este chico no le importaba lo que sea, mientras se trate de algún fenómeno que desafía la rutinaria realidad. Pero un fenómeno así no es que vaya a ocurrir en este mundo así de fácil. Mejor dicho, no va a ocurrir. Punto.

¡Larga vida a las leyes de la física! Ellas son las que nos permiten tener esta vida tranquila y pacífica. Mala suerte para Haruki.

Al menos eso era lo que yo pensaba.

Bastante razonable, ¿no creéis?

¿Fue eso el desencadenante?

Tal vez esta conversación le dio la idea.

Sucedió tan de repente.

Los cálidos rayos del Sol hacían que me entraran ganas de dormir mientras mi cabeza iba meciéndose peligrosamente, hacia delante y atrás, acompañado por el movimiento de mi cabello. Cuando, de repente, noté un punzante tiró de mi coleta, que fue tirada violentamente hacia atrás. Casi a punto de desmayarme, mi cabeza acabó chocando contra el canto de la mesa de atrás.  Me saltaron algunas lágrimas.

"¿Qué estás haciendo?"

Cuando me giré, totalmente enfadada e indignada, me encontré a Haruki de pie agarrándome por el cuello de la camisa mostrando, por primera vez, una radiante sonrisa como un sol que no verías ni en el ecuador. Si las sonrisa pudieran medirse por temperatura, la suya igualaría la de un bosque tropical, y posiblemente superaría la de Asakura.

"¡Ya lo tengo!"

No me escupas

"¿¡Cómo no me había dado cuenta antes de algo tan simple!?"

Haruki me miró con sus dos ojos brillando como Cygnus Alpha. No me quedó más opción que preguntar.

"¿Darte cuenta de qué?"

"¡Si no existe uno, no tengo más que hacer el mío propio!"

"¿Hacer el qué?"

"¡Un club!"

De pronto, el golpe en la mesa no era lo único que hacía que me doliera la cabeza.

"Ya veo. Eso es genial. Y por cierto, suelta mi coleta."

"¿Pero qué reacción es esta? Deberías estar un poco más entusiasmada por este descubrimiento"

"Puedes explicarme lo de tu descubrimiento después. Dependiendo de las circunstancias, incluso compartiría tu alegría. Pero ahora, cálmate un poco."

"¿De qué estás hablando?"

"Estamos en clase justo ahora"

Haruki finalmente dejó de agarrarme el cabello. Mientras volvía a girar mi dolorida cabeza de nuevo al frente, pude ver a todos mis compañeros de clase con la boca entreabierta y al nuevo profesor recién licenciado con lágrimas a punto de asomar de sus ojos mientras seguía sujetando la tiza.

Le hice un gesto aHaruki para que se sentara rápidamente. Entonces levanté la mano y la dirigí hacia la pobre profesora de inglés.

"Por favor, continúe con la clase!

Tras mascullar algo entre susurros, Haruki finalmente se sentó, y el profesor siguió escribiendo en la pizarra...

¿Crear un club nuevo...?

Hmmm...

No estaría pensando en incluirme a mí como miembro, ¿no?

El dolor en mi cabeza presagiaba malos vientos que se acercaban.

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¡¡Ta-dah!!

Tras  muuuuuuuuuucho tiempo, he retomado el proyecto de traducir Seiketan Haruhi. Solo que hay un problema, y es que la página de la que sacaba los capítulos ha cerrado. Así que, eso de "traducir" puedo tacharlo de la lista. Ahora, me dedico a "versionar".

Tengo descargadas todas las novelas de Haruhi Suzumiya en español, echas por Menudo-Fansub. La verdad, los capítulos son muuuuuuuuuy largos y creo que me está quedando distinto a como habría quedado si lo hubiera echo traduciéndolo. ¡Pero bueno, hay que joderse! Por no decir que me ha costado HORRORES decidir qué hacer para sustituir el cambio de peinado de Haruhi a su versión masculina. Cada vez que lo miro, Haruki me parece más una tía xD.

¡Intentaré traer el segundo capítulo rápidillo!
 
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